sábado, 4 de julio de 2009

En búsqueda de la Felicidad


Tarde de domingo, momento ideal para salir, mi mamá propone ir al “mall”, nos espera una larga caminata por las interminables vitrinas que ofrecen un montón de productos: ropa del más fino material; zapatillas de las mejores marcas; juguetes con colores exóticos, etc. Ya en el “mall” agobiado por tal cantidad de personas, y cansado de ver los mismos objetos que sé que no podré comprar, veo a un pequeño fuera del mall jugando con su padre .El niño disfruta el padre le hace muecas, lo toma en brazos y lo abraza .El niño parece estar feliz, a pesar de no tener ningún juguete, ninguna polera de marca exclusiva, el solo contacto con su padre le provoca este estado. Me pregunto que habría pensado Moulian en mi lugar al ver tanta alegría del muchacho; seguramente ratificaría su tesis acerca del consumo, de que podemos ser felices sin tener el último modelo de celular, sin comprar ese súper televisor para ver la decadente televisión nacional, y que el ser feliz no esta relacionado con la posesión material.

Savater advierte en su libro lo letal que puede ser la cosificación. En un breve relato de “Ciudadano Kane”. Kane es un multimillonario que acumula durante todas su vida los mas exóticos y hermosos objetos, usando a las personas como meros instrumentos, al final de su vida se pasea absolutamente solo por su mansión, finalmente un día muere diciendo como última palabra Rosebeud, Finalmente es revelado que “Rosebeud” es el nombre tallado en el trineo con el que Kane jugaba cuando era un niño. Este objeto simboliza para él su recuerdo de la buena vida que llevaba cuando era niño, las dulces relaciones humanas que tenía. (Ética para Amador página 80). Savater nos demuestra con esta simple anécdota que cuando nos enfocamos en lo material perdemos de vista lo más importante de nuestra vida, la felicidad.

Es así como esta “cultura del consumo” se ha hecho parte de la vida de muchos. Un ejemplo: Muchas veces vemos a los padres de un niño comprar decenas y decenas de juguetes para su hijo, yo me hago la pregunta ¿Lo necesita ese niño? ¿De verdad jugará con cada uno de ellos? Muchos padres creen que con que los niños tengan sus objetos serán felices, pero de que le sirve tener “montañas de juguetes “si no tiene con quien jugar, sino tienen un padre con el que compartir, un amigo con quien hablar Los juguetes obviamente son importantes para el niño, pero el amor y el cariño que pude darle un padre es algo que no se compra con una tarjeta de crédito o que se paga a cuotas con préstamos. Posteriormente estos niños crecen, con gran parte de su infancia recordando al padre o madre ausente y manteniendo los juguetes, jugando la mayoría de las veces solo. A medida que se van haciendo mayores ya no son los autitos o las muñecas los que los divierten. Los intereses cambian, ahora lo que les gusta es tener ropa de acuerdo a su estilo, tener los celulares último modelo, manejar su propio auto en algunas ocasiones. Pero este “demostrar ser “solo nos pone mas evidencia la ausencia de los padres, ya que, al sentir solos buscan en el aparentar refugiarse de la falta de afecto. Mostrándole a los demás que no les importa.


Muchas veces los centros comerciales nos crean la ilusión, a través de la propaganda, de que necesitamos este celular para ser felices o esta lavadora que me resolverá los problemas; en pocas palabras nos engañan mostrándonos una felicidad en el tener ¿Será esta felicidad permanente o solo es efímera? Me parece que la mejor opción es la segunda. Y es así como me planteo buscar la verdadera felicidad, para mí el verdadero placer no esta en acumular, sino en disfrutar. Puedo asegurar que un niño que tiene pocos juguetes, pero que tiene el cariño de sus padres encontrará la felicidad, no así el niño que tenga montones de juguetes, pero nadie con quien jugar. También puedo afirmar que el hombre ya mayor, que gozo de una buena relación familiar encontrara la verdadera felicidad y no un intento de ella que se traduzca en una tenencia de objetos inútiles.


Como dice Fernando de Savater a su hijo: “Haz lo que quieras “(...) Pero una cosa es “hagas lo que quieras” y otra bien distinta es que hagas lo primero que te venga en gana”. Eso debería ser nuestra filosofía, sin preocuparnos por quien tiene más. Simplemente debemos vivir nuestra vida buscando la felicidad, pero no una falsa felicidad, que se base en los bienes materiales sino que una felicidad real, donde podamos compartir con nuestros seres queridos. Tampoco se trata de no comprar nada de no consumir, para nada, sino de darle valor a lo importante. No se puede vivir sin consumir, pero la clave pienso está en que está no se transforme en el sentidode tu vida. Es decir que el “consumo no te consuma”.

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